Los alimentos son vitales para el ser humano, al que aporta todos esos nutrientes que son la “gasolina” que nos pide nuestro cuerpo para su buen funcionamiento, desarrollo y crecimiento. Por eso debemos pensar en una dieta equilibrada, en la que ingiramos todo tipo de alimentos para que nuestro cuerpo y nuestra mente estén en un completo equilibrio. Y dicho esto, me viene a la cabeza la frase “mens sana in corpore sano” (Ya en el s. II tenían conciencia de lo importante que es tener una buena alimentación para que nuestro cuerpo y nuestra mente funcionen correctamente).
Lo que comamos o dejemos de comer nos afectará tanto física como psíquicamente. Debemos pensar en la educación para la salud como una educación en valores que desarrollen un estilo de vida saludable. Es muy importante educar valores y hábitos saludables, fomentando una buena forma de vida para prevenir algunas enfermedades y mejorar nuestra salud. Los hábitos que adquirimos en la niñez, van a marcar nuestro estilo de vida, por eso es tan importante empezar a educar a nuestros niños desde edades tempranas.
Debemos formar a los niños: “…para que en el futuro, de forma autónoma, sean capaces de decidir por el camino de la salud.”
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